230.000 trabajadores despojados de sus derechos como falsos autónomos en España

Contrato falso autónomo | Consecuencias y cómo denunciar un falso autónomo

El falso autónomo es una figura que, a pesar de escaparse del marco normativo por dejar al trabajador desprotegido ante el reconocimiento de los derechos que le corresponden legítimamente, está ampliamente normalizada y extendida en todo el panorama nacional. Una situación sobre la que nos llegan consultas bastantes recurrentes a nuestra la asesoría para autónomos y sobre la que alarmaba la UPTA hace unos días.

En toda España, únicamente en torno al 4% de los trabajadores autónomos dependientes (TAED o TRADE) están reconocidos como tal ante la Seguridad Social, mientras que el otro 96% cae en el vacío del falso autónomo.

Esto implica que alrededor de 230.000 trabajadores autónomos se encuentran desarrollando su actividad desprotegidos ante la ley al no estar registrada su actividad en el Servicio de Público de Empleo Estatal como TRAED.

No sé si conoces ambos conceptos, así que voy a explicarte en qué consisten y las diferencias entre la figura del trabajador autónomo económicamente dependiente y el falso autónomo.

Falso autónomo vs. Trabajador autónomo económicamente dependiente

En España nos va el rollo de la picaresca. El plano profesional no escapa ni de lejos a este factor y más cuando sumamos a la ecuación un contexto de crisis económica y el posible ahorro en términos de Seguridad Social, a menudo a expensas de los derechos de los propios trabajadores.

En nuestro país existe la figura del TAED o TRADE, el trabajador autónomo económicamente dependiente.  Este tipo especial de trabajador por cuenta propia recoge a todos aquellos autónomos que desarrollan la mayor parte de su actividad y recibe, como mínimo, el 75% del total de sus ingresos generados de un sólo cliente o empresa.

En España sólo el 4% de los trabajadores autónomos dependientes
tienen acceso a los derechos que les corresponden por ley

Cuando se da esta situación, el trabajador autónomo económicamente dependiente de una empresa mantiene con esta un contrato mercantil. Por el mismo, el TAED tiene derecho a un mínimo a 18 días de vacaciones no retribuidas al año (ojo, a no ser que se pacte otra cosa en el contrato mercantil); además de los días de descanso semanales y festivos acordados con su cliente.

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Por otra parte, el TRAED tiene derecho a el permiso de maternidad sin necesidad de haber cotizado el mínimo de 180 días. También puede percibir paro en el caso de que el cliente rompa injustificadamente el contrato. Sin embargo esto está sujeto a un montón de condiciones, las exigidas al autónomo general y algunas más.

¡Ah! Se me olvidaba. Si surge algún problema con el cliente y el TRAED se ve obligado a acudir a los tribunales, el caso será de jurisdicción social y no de competencia civil. La primera suele agilizar más las cosas  y se incurre en menos costes.

De este modo, el TAED surge con el fin de dar respuesta al vacío legal existente con la proliferación del falso autónomo en España. Ahora te cuento en qué consiste eso del falso autónomo aunque, en resumen, se trata de la persona que a pesar de cumplir los requisitos para ser un TRADE, no disfruta de los beneficios de dicha figura.

Puedes revisar las condiciones y requisitos de un autónomo dependiente y leer algo más sobre el falso autónomo en el artículo de ahí abajo.

Autónomo económicamente dependiente o TRADE

Antes que nada, ten en cuenta los requisitos fundamentales para conocer si puedes encuadrarte en la figura de TRADE o no. Además de generar como mínimo el 75% de tus ingresos a través de un mismo cliente todos los meses, deben darse los siguientes requisitos:

Trabajador autónomo económicamente dependiente no debe tener contratado ningún trabajador ni tampoco subcontratar parte de su actividad a otra persona. Debes hacer todo el curro tú solito.

Además, debes contar con materiales e infraestructuras  de producción propias a la hora de llevarlo a cabo. Si eres diseñador web, el pc, el software necesario, las licencias y todo ese rollo, corren de tu cuenta.

A la hora de trabajar debes seguir criterios meramente autónomos –nunca mejor dicho-. Tendrás que organizarte siguiendo tu criterio propio al 100% y no las premisas de un jefe que te imponga un horario, lugar de trabajo y demás. Debes trabajar a tu forma y como quieras, al margen de cumplir unos plazos como todo el mundo, pero trabajando por tu propia cuenta.

Obviamente tu trabajo debe ser remunerado económicamente siguiendo la línea de lo pactado.  En esta línea firmar un contrato con condiciones específicas te ahorra posibles problemas. Además, si tu cliente no cumple con lo que hayáis acordado, probablemente tendrás derecho a cobrar la prestación por desempleo.

Si cumples con las condiciones que he mencionado antes, únicamente tendrías que formalizar el contrato con la empresa o cliente como TRAED. De no registrarte como tal, o posiblemente no tengas acceso a algunos de los requisitos o beneficios relacionados con la figura del autónomo dependiente, estarás cayendo en el falso autónomo. Por ejemplo, que estés dado de alta y trabajes con una facturación del 80% para un mismo cliente, pero te imponga horarios, el lugar de trabajo en el que debes desarrollar tu actividad o no puedas tener días libres.

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* Acepto las condiciones del aviso legal.

El falso autónomo en España

En España, más de 230.000 personas, aunque desarrollan la mayor parte de su actividad por cuenta propia en exclusiva para una única empresa o cliente, no son considerados trabajadores autónomos económicamente dependientes. Por ende, no gozan de la protección y los derechos que la normativa vincula a esta figura.

Tal como refleja la información de la última Encuesta de Población Activa, hoy en nuestro país 281.000 autónomos afirman trabajar exclusivamente –o casi- para un sólo cliente o empresa. En concreto, 100.400 mantienen trabajar para un cliente único, mientras que 180.600 dicen contar además con trabajos esporádicos ocasionales, centrando la mayor parte de su actividad en una empresa.

Descontando los 40.000 autónomos que desarrollan su labor en el sector agrario, que es otro rollo y condiciones distintas, nos quedan 241.000 que por los datos que refleja la encuesta del EPA deberían estar registrados como Trade.

Pues resulta (sorpresa) que sólo 10.500 están de alta como Trabajadores Autónomos Económicamente Dependientes (un 4% del total), lo que nos deja la friolera de en torno a 230.000 personas ahí a la deriva.

La UPTA remarca que esta situación es el reflejo de la renuncia por parte de las empresas a reconocer los derechos de un este colectivo. Tampoco ayuda el estado de desinformación por parte de empresas y autónomos ante la ausencia de campañas comunicativas al respecto, mientras que las organizaciones gubernamentales correspondientes lo achacan a una falta de presupuesto. Todo ello, junto a la posición poco implicada de algunos ámbitos de la Administración por detectar casos de fraude, deja al trabajador en estas condiciones, en una situación de falta de protección como falso autónomo.

¿Qué implica ser un falso autónomo?

Te va a sonar bastante familiar. Resulta que un día te llaman de una entrevista de curro. Una empresa quiere contratarte “como empleado”, pero como la cosa está regular, ponen por delante el requisito de estar dado de alta como falso autónomo.

De este modo, aunque desempeñas el mismo número de horas en tu jornada que cualquier otro trabajador con contrato laboral y, por supuesto, tienes las mismas obligaciones, no cuentas con los mismos derechos. No tienes más remedio que darte de alta en el RETA y a correr con los correspondientes gastos derivados de ser un “trabajador por cuenta propia”, entre otras cosas.

Más de 230.000 trabajadores por cuenta propia desprotegidos como falsos autónomos en nuestro país

¿Cuál es el problema? Que si una empresa contrata tus servicios como autónomo, esta situación debe estar sujeta a determinadas condiciones (las que te mencionaba antes) recogidas en el Estatuto del Trabajo Autónomo. Y, si no, debe contratarte como empleado por cuenta ajena pagando tu cotización a la Seguridad Social y otorgándote los derechos que te corresponden.

En definitiva, el falso autónomo no tiene acceso de ninguno de los derechos con los que sí cuentan sus compañeros con contrato, los TRAED, como vacaciones, asuntos propios, no cobran ni un duro cuando se prescinde de sus servicios, etc.

A diferencia del trabajador autónomo económicamente, el falso autónomo tiene que ir todos los días a la oficina o al centro de trabajo de su empresa y/o tiene horario fijo. Además, la retribución que recibe se establece de forma unilateral y no tiene potestad para decidir qué trabajos realiza ni cómo se gestiona las tareas.

El Ministerio de Empleo tiene a disposición del ciudadano el  “buzón de denuncias anónimas de fraude laboral”, del que ya hemos hablado en alguna ocasión. A través de esta vía podrás denunciar, siempre de forma anónima y a través de un formulario, situaciones en las que se den irregularidades en el plano laboral, incluyendo el posible caso del falso autónomo.

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