¿De qué va eso del recargo de equivalencia? ¿Por qué me cobran todavía más IVA en las facturas si soy un comerciante? ¿Cómo puedo hacer una factura con recargo de equivalencia? Si tienes estas dudas o estás buscando saber de qué va el “querido” recargo de equivalencia, has llegado al lugar correcto.

En este artículo te explico qué es el recargo de equivalencia, para qué sirve, los distintos tipos que existen, ejemplos de facturación y las ventajas y desventajas que tiene. ¿Preparado para “recargar”? 😉

Qué es el recargo de equivalencia

El recargo de equivalencia es un régimen especial dentro del IVA que es obligatorio para todos los comerciantes minoristas autónomos que vendan productos al cliente final y no realicen transformaciones sobre ese producto.

Es decir, es un tipo de IVA especial para los autónomos y comunidades de bienes que vendan productos tal y como los hayan comprado. Por ejemplo, si tienes una tienda de juguetes y compras los productos a un proveedor para venderlos en tu tienda estarías afectado por este tipo especial de IVA.

Hay que destacar que el recargo de equivalencia no se aplica en actividades de servicios, comercio mayorista y actividades industriales. Además, las peleterías, concesionarios de coches, joyerías, ventas de embarcaciones y aviones, gasolineras, objetos de arte y establecimientos de venta de maquinaría industrial o minerales.

¿Para qué sirve el recargo de equivalencia?

Y te preguntarás: ¿por qué existe este recargo de equivalencia? ¿Para qué sirve? Pues es una medida para que los minoristas no tengan que presentar declaraciones de IVA a Hacienda, ya que pagan el IVA directamente a sus proveedores.

En cuanto a la contabilidad sería el proveedor el que incluiría este recargo en la factura, diferenciando el IVA soportado y repercutido en sus declaraciones de IVA posteriores. Es decir, afecta al comerciante pero debe ser “cargado” por el proveedor de esos productos que no se transforman.

Tipos de recargo de equivalencia

En 2012 el Real-Decreto Ley 20/2012 modificó el IVA con la famosa subida al 21% y modificó los recargos de equivalencia vigentes en la AEAT. Los tipos de recargo de equivalencia que se aplican desde entonces son los siguientes:

  • IVA general al 21%: recargo de equivalencia de un 5,2%.
  • IVA reducido al 10%: recargo de equivalencia de un 1,4%.
  • IVA superreducido a un 4%: recargo de equivalencia de un 0,5%.
  • Tabaco: recargo de equivalencia de un 0,75%.

¿Curioso que el tabaco tenga su propio porcentaje de recargo de equivalencia verdad? Era un producto tan comprado y vendido directamente que tiene su propio porcentaje. Aunque me da a mí que en unos años dejará de tener esta importancia.

El recargo de equivalencia no ha sido modificado en 2015 y no parece que vaya a cambiar en los próximos años, salvo noticias de última hora.

Si se realizan adquisiciones intracomunitarias y se está en el ROI, se han de declarar en el Modelo 309 pagando el IVA y el recargo de equivalencia. Podéis saber más sobre el ROI aquí.

Ejemplo de recargo de equivalencia

Ahora te voy a explicar cómo sería una factura con recargo de equivalencia, aunque ya sabes que salvo que seas el proveedor del producto no tendrás que incluirlo.

Por ejemplo, imaginemos que un comerciante minorista local compra 1.000 € en productos del régimen general de IVA (21%) para su tienda. En la factura final se debería reflejar lo siguiente:

  • Base imponible: 1.000 €.
  • IVA: 210 € (21% de 1.000 €).
  • Recargo de equivalencia: 52 € (5,2% de 1.000 €).
  • Total: 1.262 €.

Algunos ejemplos de negocios típicos que utilizan este recargo de equivalencia son las farmacias, las tiendas online (Prestashop incluso tiene un módulo para calcularlo e incluirlo en su plataforma) y todas las tiendas de comerciantes minoristas (tiendas de ropa, alimentación, electrodomésticos, …).

¿Qué tiene de bueno y de malo el recargo de equivalencia?

Se podría decir que esta medida tiene una principal ventaja: decir adiós a gran parte del trabajo administrativo y de contabilidad que tiene que hacer un comerciante. No tener que hacer la declaración trimestral de IVA, llevar los libros y prepararlas es un gran ahorro de tiempo.

Sin embargo, no todo es de color de rosa. Hay una desventaja clara para los afectados por este recargo: no se puede deducir el IVA. El IVA soportado con recargo de equivalencia no se puede deducir ni puede ser recuperado, por lo que todos los productos “te costarán más”.

Además, tampoco podrás deducirte el IVA de cualquier inversión que hagas. Si vas a emprender y a crear tu propia tienda, esto puede ser un gran inconveniente ya que tendrás un gasto bastante superior al que tendrías si crearas una sociedad limitada.

Si tienes alguna duda más sobre el recargo de equivalencia, no sabes muy bien cómo aplicarlo a una factura todavía o quieres que te eche un cable, ya sabes: ¡comenta! 😉

Recargo de equivalencia: qué es y tipos
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