Planificación fiscal | Cómo mejorar tus resultados

¿Pago demasiados impuestos? ¿Estoy optimizando estos costes? ¿Necesito una asesoría fiscal? Si eres autónomo o PYME seguro que te has preguntado esto alguna que otra vez…

Hoy en GesTron vamos a hablar de la planificación fiscal y el por qué de su importancia para en transcurso de nuestro negocio. Y es que saber cómo planificar tus costes fiscales supondrá adelantarte a situaciones futuras y mejorar así las cuentas de tu negocio. Eso sí, hay que distinguir entre planificación fiscal y evasión elusión de impuestos: GesTron no ayuda a quienes defraudan, I’m sorry.

Y si estás pensando en contratar una asesoría fiscal, quién mejor que nuestros compis de Ayuda T Pymes. Ahora tienen 10 días GRATUITOS (sí,sí) para que los pongas a prueba y te convenzan para que te quedes con la asesoría online lider en España.

Impuestos | Cómo afectan a nuestro negocio

Autónomos y PYMES tienen que hacer frente a dos tipos de impuesto frente a la agencia tributaria:

  1. IRPF: Se trata de un impuesto progresivo que grava la renta generada por personas físicas. Si quieres saber más sobre el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas haz clic.
  2. IVA: Es un impuesto indirecto (ya que recae sobre el consumidor final) que grava el consumo. Si quieres saber más sobre el Impuesto sobre el Valor Añadido haz clic aquí.
  3. Impuesto de Sociedades: En el caso de que la actividad se realice mediante alguna tipología de sociedad mercantil, el IRPF se sustituye por este tributo. Este impuesto, directo y personal, grava las rentas obtenidas por parte de la sociedad. Si quieres saber más sobre el Impuesto de Sociedades haz clic aquí.

Estos impuestos deben ser presentados trimestralmente a lo largo del año en los siguientes períodos:

  • Declaración trimestral del IVA: Hasta el 20 de abril, 20 de julio, 20 de octubre y 30 de enero, son las fechas fijadas para la presentación trimestral del modelo 303, el cual recoge toda la cuantía del IVA que tu negocio recauda a lo largo de estos periodos. Si quieres saber más sobre el modelo 303 haz clic aquí.
  • Declaración trimestral del IRPF: Del mismo modo que el IVA, el IRPF debe ser presentado de forma trimestral y en las mismas fechas: Hasta el 20 de abril, 20 de julio, 20 de octubre y 30 de enero. Se recoge mediante el modelo 130, o 131 en el caso de tributar mediante módulos.
  • Declaración fraccionada del Impuesto de Sociedades: Hasta el 20 de abril, 20 de octubre y 20 de diciembre, debe presentarse el modelo 202 en el caso de ser una sociedad mercantil.
  • Declaración trimestral de retenciones e ingresos a cuenta: De obligado cumplimiento si tienes en tu negocio contratado a trabajadores, subcontratado a otros autónomos que emitan facturas con retención del IRPF o en caso de tener una oficina en alquiler en cuya factura se aplique esta retención. Los plazos tienen por fecha final hasta el 20 de enero,  20 de abril, 20 de julio y 20 de octubre, mediante la presentación de los modelos 111 o 115 dependiendo del caso.

Además de estas declaraciones trimestrales, con carácter anual y en los siguientes períodos deben presentarse:

  • Declaración del resumen anual: De manera informativa, en enero debe presentarse el modelo 180 o 190 para recapitular las retenciones e ingresos a cuenta y el modelo 390 para recapitular la recaudación del IVA en tu negocio.
  • Declaración anual IRPF: Del 2 de mayo al 30 de junio, a modo informativo se presenta el modelo D 100 para recopilar la cuantía del IRPF anual gravada por este impuesto.
  • Declaración anual Impuesto de Sociedades: Con fecha límite el 25 de julio, las empresas constituidas como figuras jurídicas societarias deben presentar el modelo 200 a modo informativo de la cuantía gravada por este impuesto.
  • Declaración anual de operaciones con terceros: Con periodo entre el 1 y el 28 de febrero, debe presentarse el modelo 347 para recoger el conjunto de operaciones anuales con proveedores, clientes, entidades o personas relacionadas con nuestro negocio.

Esto son los impuestos básicos que un autónomo o PYME ejerce en nuestro país en el 2019. Pero la cosa no acaba aquí, ya que dependiendo del sector y la naturaleza de la empresa, se añadirán más tipos de impuestos a gravar (gota de sudor cayendo por la frente…) Por eso aquí te dejo una pequeña ayudita con el calendario fiscal de 2019, para que lo descargues y estés atento a fechas y modelos.

De esta manera es normal que en nuestro país, el 49% de los empresarios pidan reducir los impuestos y esperan empezar a cotizar por ingresos reales para este mismo año, aunque a pesar de que se han dado los primeros pasos, con estos casi 3 meses de elecciones y gobiernos provisionales aún no hay noticias al respecto…  Y es que informes como los de la UATAE recoge que existen en España 1.243.156 autónomos que se encuentran con beneficios por debajo del SMI, y que hacen frente a cuotas iguales que aquellos autónomos que ingresan 50.000€.

Planificación fiscal | Aspectos clave

Por estos motivos, es necesario contar con una buena planificación fiscal que haga más fácil el pago de impuestos de tu empresa. ¿Y cómo definimos a la planificación fiscal? Como el conjunto de estrategias previas en materia tributaria, financiera, contable o mercantil cuyo objetivo es minimizar los costes tributarios.

Básicamente, esta planificación debe tener capacidad para:

  • Evaluar el efecto de los impuestos en diferentes situaciones.
  • Seleccionar la opción que menos costes impositivos suponga a la empresa.
  • Escoger el timing idóneo para el pago de los impuestos.

Para la planificación fiscal, existen tres conceptos clave: Actualizarse, personalizar y anticiparse. Una planificación fiscal no puede ser la misma entre una empresa y otra debido a que se debe de ceñir exclusivamente al desarrollo de cada negocio, y no existen dos empresas iguales en el mercado, por mucho que sean sus semejanzas. Por otra parte, debe ser constantemente actualizada debido a los cambios legislativos en materia fiscal, lo cual posibilitará el anticiparse ante las diferentes situaciones. Así, se debe tener en cuenta:

  1. Naturaleza de la empresa: Desde este instante comienza la planificación, ya que dependiendo de la forma personal o jurídica sobre la cual constituyamos nuestra empresa tendremos unos u otros impuestos sobre nuestros resultados.
  2. Pagos fraccionados: Una misma cuantía no tiene la misma incidencia sobre los resultados si se realiza su pago en enero o en julio. Esto es uno de los pilares de la planificación fiscal, ya que tenemos que anticiparnos al funcionamiento de los resultados de la empresa e interpretar cuál es el momento idóneo para realizar nuestras obligaciones con la agencia tributaria.
  3. Digitalización de la contabilidad: Para facilitar el planning fiscal, se debe de contar con la máxima automatización posible para analizar los costes de oportunidad al realizar una táctica fiscal u otra. Por ello, debemos hacer todo lo posible por encontrar sistemas digitales que permitan el acceso y la conservación de este tipo de documentos. GesTron te recomienda en este caso que utilices el software de bidoq para digitalizar y conservar toda la contabilidad de tu negocio, y si quieres realizar facturas y contabilizar sus impuestos automáticamente, te recomiendo el programa de facturación Selfconta con el que podrás incluso hacer la declaración de tus impuestos.
  4. Deducciones posibles: Dentro de la normativa, se incluyen diferentes partidas que pueden deducirse de el ejercicio propio de la actividad y que debes tener en cuenta para rebajar los costos propios de la actividad. Para ello te dejo aquí las siguientes entradas relacionadas con este tema:

Como ves, la ingeniera fiscal tras esta materia es importante, por lo que te recomiendo que la dejes en manos de profesionales en fiscalidad y contabilidad. Si bien el contratar un asesoría fiscal supone un coste extra para tu negocio, a la larga se verá recompensado al mejorar tus resultados en los diferentes ejercicios, créeme que se de lo que te hablo.

Y si quieres simplemente probar, Ayuda T Pymes tiene 10 días GRATIS para que descubras lo que significa liberarte de las cuestiones fiscales por parte de quien verdaderamente las entiende. Ya no es solamente mejorar la economía de tu negocio, si no conseguir un poquito de paz mental, que en este caótico sistema en el que vivimos parece imposible encontrar resquicios para estar un poco más relajados…

 

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